La abundancia empieza por ser uno mismo. La libertad, por ser espontáneo.
Ser yo mismo es también ser otro, estar en el borde todo el tiempo. temer con franqueza y aceptarse derrotado,
Ser yo mismo es ser modesto, por si acaso es pecado la soberbia y viene con castigo, y dejar que la soberbia se diluya con melancolía.
Ser yo mismo son también los espacios vacíos que deja la memoria derruida, los lugares relegados a algún recodo al que no acceden las redes neuronales.
Ser yo mismo es un tiempo sin espacio en donde todo y nada ocurren en el mismo instante, es ir atrás sabiendo que el tiempo se desplaza hacia adelante, sin vuelta atrás, sin posibilidad de ir en contravía del calendario.