Ser-es-…

No hay derrota en ser yo mismo si eso me transforma, y está visto que toda acción conduce a una reacción que responde con cambio al movimiento.

He observado tu belleza y tras verte he lanzado las palabras como dados sobre páginas para nombrarte con azar entre mis párrafos.

La primera, la segunda y la tercera intención contigo ha sido halagarte, nada distinto a ser yo mismo escribiéndote una carta, enviándote una postal o haciéndote llegar un libro para que te guardes debajo de él como quien se protege del tiempo mientras lee.

¡Soy este!, el azul de una tarde, el sonido de la lluvia, el golpe seco de luz en la ventana, las cometas elevadas para ser izadas por los vientos del mes próximo.

Soy, y sabiendo que ser es también estar dispuesto a ser de otro modo, sepas que soy distinto a como tú me recibes a través de tus sentidos.

Están en mí la fluidez del agua, la inpermanencia de la sombra, el afán con el que el sonido intenta alcanzar al relámpago, me repito en el reflejo del sol ante una gota de agua perdida en un árbol, y, por supuesto, soy también la falta de pericia para encontrar rápidamente el camino a seguir por entre los puntos cardinales.

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