Seis más este

Uno de mis géneros favoritos tanto en literatura como en cine es la ciencia ficción. Esta semana, después de ver Mr. Nobody y Dark Matter me quedé con la idea de cuáles serían mis vidas paralelas o mis distintos Yo que existen en otro universo. Pensé en seis decisiones que por su importancia abrirían una bifurcación en el plano del tiempo y un Yo, este que conozco, se quedaría mientras el otro se iría a una vida con circunstancias distintas a las que vivo.

Uno
Pude haber estudiado en una universidad en otra ciudad distinta a Bogotá. Ese Yo que no está en la capital, se quedó estudiando otra carrera y lo supongo trabajando en una ciudad pequeña con una familia, quizá sea dueño de propiedades y también tenga un negocio con muchas inversiones. Iba estudiar economía, pero este Yo que conozco cada día decidió partir hacia Bogotá para estudiar Ingeniería. Quizá ese economista sea la primera bifurcación de mi destino. A los diecisiete años no sabía mucho de mí mismo, igual que ahora, pero en ese tiempo tenía una buena excusa, apenas estaba graduándome del colegio, y ahora, sin excusa alguna, supongo que ese otro yo y este que soy no se deben rencores.

Dos
Cuando empecé a trabajar, quizá en los dos primeros años, una amiga insistía en migrar a Canadá. Tomamos las clases de inglés, nos apuntamos a todos los seminarios para entender cuál sería el nuevo modelo de vida y las condiciones que deberíamos preparar en nosotros antes del viaje. Nunca le conté a ella que yo era el amante de una mujer casada y que esa relación se consumía toda mi energía emocional, además de mis pocos ahorros económicos. Justo cuando la decisión estaba por tomarse, y cada uno debía poner lo suyo tuve que decirle que no, que yo no podía por temas de mi familia. Inventé la segunda mentira más grande que he dicho en mi vida. Ella es ahora ciudadana canadiense, ha tenido dos matrimonios, vive en Montreal, y su vida está en el centro de la comodidad posible. Esa debió ser la segunda bifurcación en mi vida. Ese segundo Oscar está en alguna ciudad de Canadá eligiendo entre el inglés y el francés para leer un libro el fin de semana. Yo, este que sigue siendo en este plano está tomando café en la terraza mientras piensa en esa mujer casada y recuerda que seis u ocho meses después esa relación se fue a algún círculo del infierno de Dante.

Tres
Dudé mucho antes de convencerme de que comprar un apartamento sería una decisión con suficiente fuerza para romper el tiempo y dar paso a una nueva línea en el tiempo. Descubrir mi amor por el sedentarismo ocurrió con esa decisión, muchos años en el mismo espacio, entre las mismas cosas, apreciando a los mismos vecinos, conociendo de memoria cada ruta para ir y volver, y yendo a la misma cafetería, al mismo restaurante, saliendo a los mismos bares. El otro, el que iba de apartamento en apartamento quizá se mudó de ciudad o vive en otra zona de la ciudad yendo y viniendo en bicicleta todo el tiempo. Este que soy yo se acostumbra rápidamente a un espacio, se apropia de él y luego lo mantiene como los primeros sapiens agricultores, se pelea con el entorno con tal de mantenerse fijo en el mismo lugar.

Cuatro
Quienes son padre o madre saben que el mundo cambia con esa buena nueva que la providencia les trae. Hay un yo que está en otro universo sin saber el amor y la responsabilidad que trae un hijo. Ese otro yo no sabe de una nueva intuición que conecta con alguien tan parecido a uno, pero tan distinto en todo. Ese otro no sabe que trasnochar mientras se espera, o dormir tranquilo porque ya está en casa, ese otro no sabe que 38 grados centígrados en un termómetro producen la exaltación del temor que traen las salas de urgencia en los hospitales. Ese otro no sabe la dicha producida por una nota excelente registrada a nombre de un hijo o la dicha producida en un abrazo, o la felicidad excelsa al saber que está bien, que esta mañana, aunque se levantó tarde y no tendió la cama, está bien, nada le duele, y aun sin bañarse se le ve radiante de salud y de futuro.

Cinco
Quizá la única decisión que he tomado de manera consciente sobre mí mismo ha sido no casarme y vivir solo, aceptar la soledad antes que atreverme a la compañía constante, a esa disputa necesaria con una pareja para ser yo mismo para formar el carácter en cada ocasión en que uno quiere una sonrisa y le devuelven la mirada seria con la que se nos exige mayor disciplina y decoro. Claro, en una vida paralela hay un Oscar que se levanta a preparar desayuno para su familia, y se ocupa de ver que cada uno esté bien, paso a ver si están en sus habitaciones para estar seguro de que nada les falta. Ese otro yo sabe cómo le gusta la comida a su familia y hace el esfuerzo porque preparárselas en ese modo, también, duerme feliz siendo abrazado por una mujer que lo ama y él hace lo mismo, camina con ella a su lado sintiéndose dichoso. Este yo, el que escribe, toma café de una máquina que no le hace preguntas, se cepilla frente al espejo sin que este le produzca duda alguna, camina a un lado y a otro sin sentir que unos pasos lo imitan o lo siguen, lee un libro sin ocuparse en que ha olvidado un fuego encendido en la cocina, y también este yo, aprecia el silencio de la noche que todo lo acoge.

Seis
Uno podría creer que los amigos no son decisivos en nuestra vida, pero no es cierto, los amigos tienen la fuerza de la tormenta y del río en nuestras vidas. Recuerdo a un amigo que todo lo injuriaba, nada le parecía bueno en mi vida y en cada ocasión criticaba mis asuntos. Para mí él era importante, sin embargo un día, tras haber estado tomando mientras veíamos un partido de fútbol me quedé pensando en que era una persona que se consumía de manera negativa mi energía. Era mucho esfuerzo para sostener conversaciones con él. Lo dejé, no sé si en otro círculo de Dante como a la mujer de quien era amante, pero no volví a ver a mi amigo, en cambio elegí otros más cercanos, más llenos de cosas parecidas a las mías, distintos a mí en mucho, parecidos a mí en casi todo. Así que hay un yo que se está aguantando a un cabroncito inmamable que todo lo critica y nada le parece suficiente. Allá él, yo de este lado del paralelo puedo llamar a mis amigos a hablar de todo y de nada, como ahora mientras escribo, hablo con una amiga que es como si la fortuna hubiese decidido premiarme con la compañía de uno de los mejores seres humanos.

Siete
Este soy yo, estoy aquí, soy quien soy, aunque no sepa del todo cómo lo hago, solo soy parte del todo que forma la nada.

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