Yo sé pocas cosas acerca de atraer a una mujer, y tuve todos esos pequeños detalles contigo. Decidí elegirte en cada ocasión, hacer para ti aquello que surge de mí como expresión de mis mejores sentimientos. Claro, el vaso de agua siempre estuvo hecho tormenta, aunque no lo supiste, en este lado del meridiano de tu indiferencia todo se sentía como una cosecha de fresas bañada por fragmentos de vidrio.
Estoy escribiendo esto para inclinar un símbolo a mi favor, es noche de luna llena y tengo la certeza que de una declaración para liberarse de una emoción en noche así es efectiva. Mañana será otro día, un día igual para ti, en cambio, para mí será un día en que el desprendimiento deja espacio para enlazar en la mirada nocturna al firmamento y en el parpadeo solar conectar con la tierra.
Yo sé pocas cosas acerca de atraer a una mujer, y he aprendido a saber cuando estas no funcionan, es más, desde hace mucho he sabido que no han sido útiles para algo en mi vida.
Cuando sea perfecto en esto volveré a decirte alguna cosa a intentarlo de nuevo, pero antes no, es decir, pongo en medio de nosotros un concepto en el que no creo para tomar distancia, así, cuando yo sea perfecto volveré a hablar sobre la llama solar en tus ojos, las emociones verbales en tus labios delgados, la envidia por tu nariz producida en algunas estrellas fugaces, la forma de media luna que tiene tu ombligo.
Cuando sea perfecto volveré a ti con un poema o con un pliegue o con una narración llena de humor. Hasta entonces, adios.