d4. «Soy la pared y la sombra». Cuando responde en ese modo sé que algo dentro de ella está dando vueltas sin poderse escapar como una emoción o una expresión mediante el lenguaje. Le había preguntado acerca de su día de trabajo. Después se aproximó a la ventana y dijo, «Ojalá llueva esta noche»
Nf6. Se me ocurrió que hacer una pregunta más directa ayudaría para sacarla del mutismo. De alguna manera llegué a pedirle me contara sobre alguno de sus pacientes. «Estuvo un librero bastante creativo». «Se queda dormido en horario de trabajo entre los estantes de la librería y tiene pequeños sueños o alucinaciones»
c4. ¿Y tú qué crees qué son? «Esa es una respuesta que él debe encontrar, yo solo soy el medio, él tiene la respuesta». Recuerdo a mi librero favorito, ella lo conoce, no hacía falta la aclaración, aun así, me aclaró que no era él. Sentí un alivio, su silencio disminuía de proporción.
g6. Fui a la cocina, preparé un café y se lo llevé hasta el lugar desde donde veía hacia la calle. No lo recibió, solo se negó sin pronunciar palabra. Estuve unos minutos con la taza en la mano esperando un cambio de opinión que no ocurrió. Llevé el café a la cocina. Cuando estaba de vuelta me la encontré yendo hacia mí, «¿Y, el café?». Esta vez continúa en la misma posición vertical observando hacia la calle, solo que en su mano derecha sostiene la taza de porcelana.
Nc3. «El librero siente que todos los libros dejan de ser ordenados por tipo de literatura y por el apellido del autor». No le pregunto, solo la miro y asiento con el típico movimiento de la cabeza. «Están ordenados por colores y aromas». Los libros huelen a tinta y a papel, o a viejo y a polvo.
d5. Yo quiero que las palabras tomen tracción, claro que no tengo interés en el librero, solo en ella, me afecta no saber qué la ha empujado al silencio. Parece un automóvil que acelera sin haber puesto el cambio correcto, la rueda patina sin moverse.
Nf3. «Él debe elegir un color y luego buscar el libro según el aroma que le indican». Debe tener una nariz muy grande. Me mira, reacciona distinto. «No, en lo que me narra no ha dicho eso, pero su nariz es más grande que la tuya, y proporcional a su cara puede decirse que grande». No tengo claro el tamaño de mi nariz. En algún instante iré a mirarla al espejo. «Tienes un buen punto»
Bg7. Nos movemos, es una manera de decir, ella se desplaza hasta el sofá, yo la sigo. Vuelve a referirse a la pared y a la sombra. Esta vez los dos nos vemos reflejados en la pared sobre el sofá. Se sienta en él y estira los pies hasta acomodarlos en la mesa. No tiene zapatos, solo las medias que no alcanzan para cubrir los tobillos.
Bf4. «Cuando él va a tomar el libro que le pidieron se da cuenta de que la librería ha perdido el techo. Al levantar la cabeza y estar consciente de la fracción de cielo que mira empieza a llover. Ya no sabe cuál es el libro porque todo huele a lluvia». Me gusta el aroma de la tierra mojada, eso u otra cosa sobre la lluvia invadiendo la tierra, el olor de una guerra que al final ganará la tierra o el sol, o, bueno no es exacto, pero algo así le dije.
c5. No creo que me haya escuchado. «El tipo empieza a tomar libros para encontrar un paraguas, no encuentra un libro en donde haya uno. Toma uno y otro, encuentra cosas que no le sirven, una bicicleta, una silla, un anciano, dos ventanas». Hace una pausa, me mira, alarga su mano y me entrega la taza. Voy por otro café a la cocina, cuando vuelvo se está quitando la blusa. Tras darle la taza voy por un saco y una manta. Ahora su ropa del día está en el sofá. Ella está abrigada como para dormir en un páramo.
dxc5. «El piso empieza a inundarse, los libros de la parte baja de los estantes empiezan a nadar y cruzar por los pasillos como barcos de río». «El sigue intentando encontrar un paraguas en las páginas de los libros. El agua sube hasta llegar a su cuello, cuando los libros que nadan le están golpeando la cara reconoce que lo mejor es buscar un techo o una casa»
Qa5. ¿Y la encuentra? «Ese es el problema, ahí vuelve a la realidad o se despierta, en cualquiera de los dos casos cuando está consciente se culpa porque una librería más se ha perdido por su culpa».