Encuentros presentidos

Examinas los lomos de los libros en tu biblioteca, uno tras otro pasan los títulos de los libros por tu registro visual, no hace falta encontrar alguno porque no estás buscando uno específico, solo quieres una sorpresa, un encuentro con una historia, no en lo escrito en las páginas, la historia de cómo o por qué llegó al estante en donde está recogido.  Ninguna de los almacenados con cuidado y con descuido ha sido comprado, esa es la gracia de tener libros, eso te dices cuando pones uno más junto a los otros, eso le dices a tus amigos cuando la conversación se extiende y llega al dinero de papel como le llamas a los tuyos.   Los robas del lugar en donde los encuentres, de las casas de tus amigos, de las librerías en donde es posible superar la vigilancia de los que atienden, de las bibliotecas públicas, de las presentaciones de los escritores en las que los exponen para ser firmados y comprados, de los que los dejan al cuidado del azar en las mesas de los cafés o en las salas de espera de los médicos.

Encuentras el libro, “Ferdydurke”, la novela de Witold Gombrowicz, te apropiaste de él en un hotel, fuiste a ese lugar a quedarte con uno de tus amigos, la habitación la alquiló él, pagaron los tres días, sábado, domingo y el lunes feriado, tú estabas trabajando ese fin de semana y te acercabas a la hora de las comidas, te trepabas a su habitación, dabas lo que de dentro quería salirse, el lunes, después de la despedida decidiste dar una vuelta por el hotel, algo rutinario para satisfacer tu curiosidad, fuiste por los pasillos y en una mesa junto a un sofá, en el tercer piso, estaba el libro, expuesto a la mirada de quien tuviese por ánimo leerlo, tú, claro, tú lo entendiste de otra manera, expuesto para ser tomado por quien quisiera, como tú, que lo metiste en el bolso, y saliste sin temor o remordimiento alguno.

Dentro del libro encuentras una nota escrita en un papel con el membrete del hotel, con tinta de color azul, con la firma del amigo de aquellos días, dice, «la noche es un rincón binario, contigo, sin ti, nada más»

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