Una delgada línea besa el cuello con el filo de la hoja, acaricia su piel el ardor caliente de las lenguas quietas en el agua, ya su vestidura se desprende fácil y el color sincero se asoma entero a los ojos. Tras un movimiento rápido la extirpación de la fuerza en las extremidades, el cuello y su extremo, le sigue una purga de agua para lavar su historia interna, luego un rubor necesario antes de ponerla en el silencio plástico de la bolsa.