Migraña

Ella se despertó y dijo, estoy muerta, todo es tan pesado y ligero, siento que mi cuerpo ha perdido toda su masa, en cambio el aire es pesado y ningún movimiento es posible en él. La única posibilidad que me atrevo a reconocer es que esta sea la muerte. Mantuvo su posición en la cama, no quiso mover una sola de las partes de su cuerpo, o al contrario, quizá intentó moverlas de manera inconsciente y no pudo. Dolía pensar, una y otra imagen mal formada por unos pensamientos impropios se fue apoderando de su mente, imbatibles, esa era la palabra adecuada para definirlos, no había forma de vencerlos, ellos se volcaban sin dar espacio a otra forma de pensamiento. Le dolía, no esa muerte que suponía le estaba ocurriendo, o sería mejor decir le había ocurrido, y el dolor empezaba a romperse por el oído, creyó al principio que era una araña de los cuentos de miedo que tanto había leído, pensó que de sus oídos salían en hilera pequeñas arañas buscando un orificio por el cual volver a su boca, el miedo, ese miedo a lo cotidiano, su fobia a las arañas la obligó a moverse, se levantó de un salto y descubrió al tocarse las orejas que eran gotas de sangre las que salían cálidas de los oídos.

El miedo se transformó en preocupación médica, el dolor afilaba y encendía velas en la parte posterior del cráneo, los ojos se aferraron a una luz incierta de brillos rotos, de mareas en viaje continuo que impedían fijar la mirada en algo cierto. Dolor de muerte, eso se dijo mientras buscaba una pastilla en la mesa, se la pasó sin agua, se quedó unos instantes en la cama, pensó en el hilo de sangre, y sin pensarlo muchas veces dudó del color del líquido, volvió a tocarse las orejas, percibió con los dedos la sustancia líquida, temió que de verdad fuese sangre, no lo era, sudor, o agua, no sangre. Se enfrentó con el temor de siempre, buscó el teléfono, por intuición encontró el número al cual quería llamar, dio una explicación sencilla, le prometieron estar pendiente, colgó, y mientras buscaba la oscuridad bajo la cobija creyó que el fin del mundo empezaría con una migraña simultánea a todos los humanos.

Deja un comentario