Él estaba en la barra del bar antes de que yo pidiera el primer tequila. Después del quinto trago y compartir una charla con el hombre del bar nos presentamos. Le dije, su nombre tiene connotaciones negativas, muy atrevidos sus padres al ponérselo. Se rió un poco de mi comentario y me narró historias de personajes con mi nombre. Al despedirse me comentó que cuando él nació era un buen nombre para ponérselo a un niño, yo hice un gesto de sorpresa y Judas salió sin que volviera a verlo.