No me parezco a tus amigos – No me confundas con ellos

María vio cuando su esposo se acercaba, tomó una taza y empezó a servir café.  Él recibió la taza, bebió dos veces, sorbos cortos, el café estaba caliente. Ella lo vio parpadear lentamente, le pareció que se dormía, lo tocó en el hombro, él giró y respondió con un directo de izquierda que su esposa recibió en el rostro. – No me parezco a tus amigos. Soñaba con un día en el que su esposo la llevaba al gimnasio, ella lo veía darle golpes al sparring. – No me confundas con ellos. María recordó las hormigas de ‘Cien años de soledad’, las presintió sobre su cuerpo, abrió el ojo derecho, sintió palpitos morados en el izquierdo, y vio los guantes de su esposo colgados en el techo mientras sentía que las hormigas adentraban por su boca.

 

Oscar Vargas Duarte

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