Durante catorce días soñó diariamente con la misma anciana
preparando comida en la cocina. Al final
del sueño veía a la anciana sirviendo en un comedor de madera, en tazas grandes
una sopa preparada con piedras y arena, ella se sentaba y mientras comía se iba
descomponiendo como hielo antes de volverse agua. El día quince antes de prepararse para dormir
fue a la cocina, tomó dos piedras y que comió rápidamente, no soportaba más la
dieta de carne y vegetales; esa noche durmió tranquilo.
Oscar Vargas Duarte