La cifra de mujeres que atraviesa la puerta del instituto,

La cifra de mujeres que atraviesa la puerta del instituto, en ese horario, oscila en tre mil y mil quinientas. Él va a esperar a la novia, ella sale de clases a las 6:35 p.m., tarda cuatro minutos en cruzar desde el salón hasta el baño de mujeres, sale en diez minutos de ahí, luego camina hasta la puerta de salida en donde él la espera con un cigarrillo que no está encendido.  Nunca lo hace, siempre saca uno de la cajetilla que lleva en uno de los bolsillos de su chaqueta, le da vueltas entre los dedos de una mano, en los de la otra, y sigue por largo rato hasta que la contextura del cigarrillo se pierde y entonces lo coloca en una bolsa que tiene en otro bolsillo, no los fuma, pero no los bota.

Él suma pasos ajenos, resta minutos, multiplica sonidos y se molesta de los ruidosos que se quedan a hablar cerca de su espacio, los mira, una mirada herida de flechas y veneno, nadie muere por eso.  Algunos que lo confunden con algún conocido propio lo saludan, una mano que se levanta un silencioso "hola, qué tal".  Él no pierde sus cuentas, reconoces los pasos, identifica tacones, tenis, zapatos de goma, sandalias, imagina lo que llevan los bolsos de las mujeres, los maletines de los hombres, a algunos los ha seguido a los bares a donde van a tomar estos estudiantes.  Es hábil para el engaño y se oculta fácilmente, además utiliza una peluca y algunos trucos de maquillaje para que no lo identifiquen.  Revisa sus maletines, observa todos los objetos, los enumera, suma, memoriza colores y formas, luego generaliza.

A las mujeres las sigue, les roba los bolsos y luego los deja en la cafetería o en la biblioteca.  Es el mismo ejercicio, revisar, sumar, observar, suponer, imaginar y luego generalizar para creer que todas hacen el 80% de las mismas cosas.  De la mujer que espera cree saberlo todo.  Sabe cómo ríe, como se entristece, a dónde va cuando se siente sola, qué oraciones repite, a quién odia, a quién ama, qué lleva en su bolso los miércoles, cuántas amigas tiene, cómo miente, de qué color es su ropa interior y cómo la escoge.

Hoy van a cine, una película famosa que están repitiendo.  Al cine ingresarán cuando todo esté oscuro, él esperará hasta que todo está oscuro, cuando estén en las sillas asignadas le tapará la boca y la apuñalará con una navaja suiza que lleva consigo desde niño.  Así lo ha hecho durante dos años, una mujer cada tres meses en un cinema en donde presenten las películas de amor antiguas que él vio en su juventud. Dejará que la sangre salga, nadie lo notará, la mayoría de las veces estas salas están solas.  Al final, meterá los cigarrillos que no fumó y que guardó en la bolsa, uno a uno ingresarán por la herida.  El último lo pondrá en su boca y saldrá de la sala antes de que enciendan la luz.

Oscar Vargas Duarte

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