mi silencio

El hombre detuvo sus pasos y se sentó junto a la roca, aprovechando la sombra de un árbol que cubría una circunferencia de varios metros.  Estuvo primero pensando en el camino, en lo que debía desaprender antes del siguiente libro.  Miro su morral, en él había un único libro.  Había iniciado la tarea de deshacerse de los libros que lo habían acompañado siempre hacía muchas lunas. Estuvo pensando largo rato, y entre pensamiento y pensamiento se fue durmiendo hasta contemplar un sueño profundo.  Despertó horas más tarde cuando la luna descolgaba sombras sobre los árboles, pensó que era el momento de abandonar este último libro, había creído que dejando el conocimiento adquirido abandonaría sus vicios.  Tomo el último libro y quiso tirarlo, entonces notó que ese libro no lo había leído antes, no tenía título ni referencia alguna en la tapa.  Volvió a sentarse y trató de abrir el libro, demasiado pesado, extraño que sus hojas pesaran tanto, a tal punto que no podía levantarlas.  Lo vio por un lado, por el otro, increíble que pudiera levantar el libro pero no sus hojas.  El tiempo pasó sin que tuviera alguna idea sobre el libro, quiso volver a dormir y no pudo.

La luna, que suele hablar en este tipo de historias, le contó que ese libro era la historia de su vida, podía llevarla todo el tiempo, sin embargo, ninguna hoja podía ser abierta después de haberla escrito.

Oscar Vargas

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