Horario inoportuno

– Son las dos de la mañana, lo tengo claro, se que no es una hora adecuada para llamar. Puedes imaginar que algo malo ocurre en mí, ya sea una disfuncionalidad emocional o también podría ser que el licor me esté envenenando a tal grado que pierdo la noción del tiempo.  También podría ser que algo bueno haya empezado a funcionar y tú seas parte de ese mundo nuevo, ahora puede ser que no logro comprenderlo y por eso me confundo y te llamo.  Ya se que ha ocurrido varias veces, te llamo para hablarte y mantengo un silencio de monje, o digo que quiero escucharte y tú no tienes nada que decirme.

El silencio acostumbrado en la línea telefónica.

– Mira, yo comprendo lo que te ocurre, pero es que te has equivocado de teléfono nuevamente.

Oscar Vargas Duarte

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