Me asombro de los celos que se anuncian en mis ojos cuando pienso que no estás y entonces imagino otros pasos que alivian la fatiga de los tuyos. Sonrío de los celos que me angustian en modo tal que cualquier certeza es quebrada por la duda y la duda misma es rota por acertijos lógicos. Aprecio saber que provocas en mí una pasión que en otro momento me apenaría, claro está, ahora cuando apenas se de tí y tus espacios, cuando tus bosques me son ocultos es una bonita manera de saber que me abruman los sentimientos que nacen hacia tí.
Sonrío asombrado de pensarte.
Oscar Vargas Duarte