Me gusta que llueva

La lluvia ofrece antídotos que suelen ser innecesarios para la enfermedad, sin embargo, el enfermo la observa desde la ventana, en el balcón, desde una silla en una cafetería, o bajo ella misma.  La lluvia detiene mariposas y las absorbe en sus gotas, luego, antes de contactar el suelo las libera y ellas surgen para desaparecer en el siguiente instante.  Me gusta la lluvia aunque no estés para decírtelo.

Oscar Vargas Duarte

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