Ella va a tomar café con él y se nota cuando vuelven que todas las preguntas que se hace mantienen las dudas con las cuales nacen, ninguna de las respuestas que espera le han sido concedidas, es más me gusta pensar que ni siquiera ha realizado las preguntas adecuadas. El hombre sonríe, parece despreocupado del tema, no se le nota alguna disposición especial por ella. Ella mantiene la tensión sobre todos los temas que tengan que ver con este hombre, él no se distrae y concentra sus energías en la ejecución de los temas del proyecto.
Todos mis compañeros vuelven a sus otras rutinas, ella desaparece apenas él se va, es así siempre, desde que la empujé por la ventana al imaginar que eran amantes.
Oscar Vargas Duarte