Inundaciones

La tarde trajo más pasión de la que podía soportar entre las piernas, entonces, hacia los tobillos cayeron gotas de líquido producto de su excitación. Pronto el lugar se inundó.  Ella se mantenía erguida sin pretender otro conocimiento que el de comer helados con sabor a vainilla que le satisfacían a tal grado que sentía orgasmos continuos.

Oscar Vargas Duarte

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