Algunas cosas entre otras

Recuérdame en alguna hora de la mañana.  Quizá a las nueve o a las diez.  Piensa en mí, haz que el universo reconozca que en algún lugar alguien ata hilos con mi nombre y los sujeta en su memoria, de tal modo que aún creyendo qeu mi vida no construye ocasiones o propicia espacio para que el hombre mejore su vida, entonces, el universo podrá creer que los tejidos creados en tu memoria son las construcciones que se suceden en mí.

 

No te amo. No me amas; repetición innecesaria que realizamos los necios cuando la voz no puede contenerse para exponer su confusión interna.  Caminamos una mañana por el mismo campo, una verde llanura de la que no somos capaces de escribir su nombre, Tú ibas, Yo iba, el aire se confundió con nuestros aromas, tú cedías, yo insistía y luego el camino bifurcó las posibilidades dando espacio a nuevas huellas que abandonaban a las anteriores.  Los abandonos no existen piensas tú ahora que me lees. El horizonte besó nuestras mejillas y nos obligó a bifurcaciones, tú y tus altos horizontes, yo y mis piedras que se congregan en el alma.

 

He ido al baño para morirme, ha sido la sensación con la que fui; más que un impulso corporal ha sido una presión mental, como si en vez de heces y orines debería depositar allí ruinas mentales o heridas sentimentales.  Llevé un libro para leer, un poco con la idea de morir haciendo algo para satisfacer mis gustos.

Oscar

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