cosas que uno piensa

Los autos desaparecen en la noche del mismo modo que los transeuntes de la calle, claro que en la otra acera, diagonal a mi casa, puedo ver desde mi ventana a una mujer que espera desde hace horas.  Podría imaginar una variedad de asuntos por los cuales ella está ahí esperando.  Viste como prostituta, o por lo menos como las que yo conozco del centro de la ciudad. Podría imaginar muchas cosas sobre ella, pero no hace falta, esta mañana, en la cafetería una señora confesaba haber escuchado cuando el marido le pedía que saliera a la calle, vestida como puta, para que sus hijos vieran la clase de madre que tenían.
 
Un amigo se ofreció para gestionar el golpe.  Cuando el hombre salga a entrarla, tirándola fuertemente de los brazos, recibirá un latigazo de metal en el estómago.
 
Oscar Vargas

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