La diferencia de edades entre uno y otro se medía en meses, esa mañana, sin proponérselo fueron cómplices, capitán y marinero de un barco que ascendió por las escaleras del colegio, se elevó sobre los salones de clase y los llevó hasta el jardín en donde, ya cansados, dejaron de perseguir a las moscas. El regaño de la profesora fue extenso, sin embargo ellos no comprendían cuál era su enojo ya
que solo habían descubierto una mosca que tenía los ojos rasgados y querían mostrarla a sus amigos para demostrarles que no eran iguales las moscas en oriente y occidente.
Oscar Vargas