otra ocurrencia

Usted siga señor, siga con sus versos, recítelos a diario y hable en ellos de se revolución.  Usted siga señor, vaya con sus armas a la guerra, acabe con el enemigo y haga su revolución.  Usted señora prostituta duérmase si quiere y no trabaje en las noches, pero si se le antoja atienda de vez en cuando al poeta y al guerrillero, los dos como usted, son la misma sangre que no sabe a donde va.

Ustedes sigan que yo aquí me trago la mierda diariamente sin importar a quien me pongan de patrón.

Oscar Vargas

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