El mundo es el mismo, pero siempre diferente

Hoy me he sumergido en una tristeza polar.  El corazón se cubrió de granizo, la nieve milenaria de los inviernos del hombre se posesionó como si se tratase de una estación sin fin.  Los colores de la soga que arrecia con fuerza sobre mi cuello son los mismos que en otra época fastidiaron a mis manos.  Igual mañana pasará, el infinito del dolor tiene su final en el momento que nos escandalizamos con otra idea sugerente.

Deja un comentario