ella se dedicaba a vender ojos de gato

En la juventud, ella se dedicaba a vender ojos de gato por las esquinas oscuras de la ciudad.  Eran ojos mágicos que una vecina cultivaba en el cuarto oscuro en el que vivía.  Nadie le compró los ojos.  Afortunadamente porque son ojos mágicos que permiten ver lo oculto que hay en este mundo.  Hoy guarda los ojos de gato dentro de una lámpara en su cuarto.  En su cuarto se puede ver todo sobre el mundo.

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