Si quieres, busca y encuéntrame.

Este soy
yo, sin palabras, no debo expresar mis pensamientos cuando el silencio sea la
ola que cruje.  Por qué habría de
interrumpir mi mutismo si no quiero hacer de mimo, alto parlante, megáfono, líder
espiritual a voz en canto, o narrador de parque y plaza pública.  Este es mi silencio, la oscuridad en la que
deseo pregonar con mi respiración la voz callada de mi rostro.  No debo explicarla razón que justifica la
mirada oblicua de mis ojos que se posesiona sobre la esquina derecha de la
pared de en frente.  La verdad es que
nadie ha pedido explicación alguna sobre la voz que en mi boca no aparece.

 

No te
interesa la muerte de las hormigas en las noches de lluvia o el ataque de asma
repentino que tiene un niño en un ascensor mientras que tú lo miras y tu único pensamiento
es bajarte en la próxima pausa, apenas se abra la puerta.  Tu compasión es un asunto agrietado debajo del
musgo que muestras prudencial ante los otros, no te importa si yo suelo abrir
el estómago a todo lo ancho y mostrar las tripas, sin ofrecer otra apariencia
diferente a la que tienen.   Tú, en
cambio, te acomodas en una esquina cuando es evidente que ganarás cualquier
discusión, como boxeador que ha noqueado a su oponente.  Claro está no te atreves a gemir siquiera
cuando los demás se arriesgan con opiniones en formación.

 

Algunas
veces se pierde contigo, siempre se pierde contigo, es simple entenderlo,
contigo pareciera que todo se trata de triunfos y derrotas, en cambio yo vivo
de superar tropiezos y dejarme caer sin importar las rodillas rotas.  Te importa algo de lo que escuchas? O solo
haces eco de lo primera aparición de una voz que llegue a tu oído y entonces
esperas a que me atreva a inventar improperios que no son correctos bajo
condición alguna.

 

Todos
vivimos en los movimientos que nos atraen y someten a su ritmo.  Muchos creen que ellos son los movimientos
que producen el cambio, sin embargo, muchos de estos ni siquiera interpretan la
causa que gobierna el presentir de una tortuga al ocultar su cuerpo en la
coraza que lo protege.

 

Escribo
para decir que este soy yo sin palabras, sin aproximaciones que me lleven a la
periferia de tu vida, sin puentes que te permitan venir a mis lugares.  Si quieres, busca y encuéntrame.

Oscar Vargas Duarte

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