Una nota de prensa, en la página interior de un periódico de circulación media,

Una nota de prensa, en la página interior de un periódico de circulación media, en un país apenas reconocido por sus habitantes hizo que los líderes de diferentes creencias religiosos presentaran comunicados sosteniendo su viabilidad como religiones y la necesidad imperativa en el ser humano de verse sustentado en la fe, esto, por supuesto para ponerlo en términos humanos ya que como todos deben entender Dios está por encima de todo y su existencia no se pone en duda.  En cada comunicado se exigía la retractación publica al autor de la nota y luego el retiro obligado que debía hacer el autor de la nota.

 

 

Los comunicados de prensa expuestos en todos los periódicos de mayor circulación en el mundo y la repetición de la noticia por parte de los medios televisivos y radiales llevaron a que el autor de la nota se convirtiese en el personaje de la semana y luego saliera dando reportajes y siendo la portada de las revistas de opinión más leídas en el mundo.  El periodista, nacido en un hogar con fuertes tendencias religiosas aprovechó el breve momento que se le presentaba para hacerse famoso y salir del anonimato al que están obligados los que viven en pequeñas comunidades y solo son mencionados cuando sus amigos los llaman para saludarlos.

 

 

El espectáculo es el camino a la fama, el espectáculo, sin importar su origen o motivación, el espectáculo vende, y a eso se dedicaron los medios de comunicación a vender.  Entrevistas con los dirigentes de cada religión que cada vez se atrevían a opinar más sobre el origen divino de su fe y la desafortunada intervención del periodista que había hecho la nota inicial.  Hubo espacio para recrear y traer nuevamente las historias que acompañan la creación de cada religión y con ellas, por supuesto, otra historia menos aceptada que ataca la solides de la fe de los creyentes.  Durante la primera semana los directores de los medios de comunicación consideraron que esta noticia tendría apenas una repercusión de un mes y sería olvidada.

 

 

Una reunión de jefes de estado, le permitió a un presidente de una nación hacer comentarios acerca del asunto.  En su calidad de líder mundial – según él – ninguna creencia sostenida por artilugios engañosos podría estar por encima de la condición del estado, de manera que aprovechaba el momento para exigir a los religiosos que se retiraran de su nación, porque a fe cierta, y para esto si valía la fe, estaban engañando a sus compatriotas, se aprovechaban de la honestidad y la ingenuidad de sus con nacionales.  En su discurso, además exhortó a los líderes de los demás países a determinar las fronteras, a ser claros en lo que les es propio y lo que les está siendo impuesto, para empezar anotaba él presidente, por qué a mi país, libre y soberano, ingresan conceptos religiosos que nacieron en una cultura diferente que no le es propia.  Eso es colonialismo y no se puede aceptar esas conductas en épocas actuales.  El discurso transcurrió en los mismos términos durante un par de horas y fue aplaudido por otros presidentes, quienes a la salida de la reunión se apropiaron de la idea y fueron entrevistados y por supuesto vistos en vivo y en directo en todo el mundo.

 

 

Comisiones de religiosos, de cada una de las congregaciones existentes, se reunieron durante días consecutivos con el objetivo único de mitigar la crisis originada por el artículo publicado en el periódico ya mencionado y luego las declaraciones de los presidentes en la reunión de jefes de estado.  En algunos países, aprovechando el impacto que ofrecía hacer parte de la discusión, organizaciones de no creyentes, de racionalistas natos sacaron sus libros y sus teorías científicas para ratificar la necesidad de eliminar la religión, ya que como hacía siglos se había dicho es el opio del pueblo.  Los libros empezaron a tener una mayor actualidad en la lista de libros más vendidos, se reprodujeron y comenzaron las traducciones a más idiomas.

 

 

Una noticia que debería haberse terminado en un par de semanas se había constituido en lo que sería la noticia más importante y de esta misma manera convertía al desconocido periodista en la persona más influyente del año.  Los creyentes de religiones con una condición más extrema en sus pensamientos cometieron actos delictivos, terroristas, vandalismo o de reivindicación de los derechos emanados por un Dios supremo, según el observador que hablara del tema.  Así, montados en la difusión que tenía la discusión muchos decidieron participar y salir del anonimato que les habían impuesto los medios de comunicación.

 

 

Películas, libros, reportajes, documentales y todo tipo de posibilidad mediática se utilizo para atacar a unos y sostener las ideas de los otros, no hubo bando que dejara de utilizar todos los medios a su alcance.  Las marchas multitudinarias de cada bando se tomaron las grandes capitales del mundo, los países que en su creación sufrieron el colonialismo de las potencias de la época utilizaron este argumento para resaltar que habían sido asaltados, robados y que a cambio de la riqueza que tenían les habían dejado una creencia impuesta – oro a cambio de sumisión.

 

 

Es de imaginar fácilmente que hubo países con determinada conciencia religiosa que se hicieron del lado de las religiones y expresaron su apoyo absoluto a la fe profesada por los creyentes.  En cada oportunidad que ofrecía un medio de comunicación, ofrecían su aceptación irrestricta de la religión como medio para alcanzar la realización humana y alcanzar niveles superiores en una vida posterior e incluso en esta que se recorre en la tierra.  Los mandatarios de estado, que entre ellos mantenían diferencias políticas, utilizaron esto como un argumento más para hacer notar que entre ellos había una brecha incuestionable, para unos la racionalidad expresada en ideas, para otros la divinidad iluminando sus ideas.

 

 

Cristos, Budas, Mahomas, y una representación de cada uno de los seres espirituales que iniciaron la conformación de las iglesias empezaron a aparecer por el mundo.  A partir de esto también los científicos hicieron lo mismo y trajeron nuevos libre pensadores que se les enfrentaban con la palabra.  Las comisiones de religiosos, cuyo objetivo era mitigar la crisis, expusieron mediante comunicados y entrevistas argumentos para hacer que la crisis desapareciera, claro que esto no se dio porque los no creyentes fundaron asociaciones que se comportaban de la misma manera que las religiones, con fe ciega quienes se consideraban ateos atendían las instrucciones de sus líderes científicos.

 

 

Un descuido en una guarnición militar le permitió a un ateo robarse un helicóptero equipado para la guerra y hacer un ataque a un recinto religioso. A éste personaje no le importaba la discusión pero si cometer atentados terroristas, por quien sabe que vocación guerrerista.  A partir del atentado muchos le siguieron el ejemplo y se convirtieron los días en explosiones de parte y parte, religiosos que atacaban a quienes no hacían actos de fe ante Dios y ateos que atacaban a quienes no correspondían su inteligencia al no seguir los preceptos científicos.

 

 

El desorden y la anarquía se instauraron en países con poca gobernabilidad.  La casualidad hizo que los habitantes de estos países estadísticamente fuesen más religiosos, de esta manera se acusó a la religión de debilitar el estado, de no propender por la legitimidad de los estados e ir en contra de lo que el pueblo decide en las urnas.  Las naciones poderosas tomaron partido ya que la inestabilidad en estos países les permitía obtener más poder sobre los recursos naturales y además hacer presencia militar en regiones donde no lo hacían antes.

 

 

Una mañana, ya después de meses, el mismo periodista de la nota inicial, publico un artículo, esta vez en los titulares de los periódicos más conocidos en el mundo en la que resumía todos los eventos como una guerra entre el conocimiento y la ignorancia, entre la mutilación del pensamiento y la evolución de la naturaleza, entre creyentes y ateos.  Esto salpicó rápidamente a los otros medios de comunicación y al final del día realmente ya había una guerra declarada entre las personas que defendían las creencias en Dios y los que mantenían como convicción única el racionamiento.

 

 

La guerra no fue de estados, podría decirse que fue una guerra anárquica ya que se dio al interior de cada nación y entre ellas.  Soldados que consideraban ser parte del bando del conocimiento atacaban lugares de culto de congregaciones religiosas, religiosos que habían perdido su apego a la correcta expresión de la palabra de Dios atacaban a quienes no se solidarizaban con su fe.  Las personas que más estaban convencidas de la necesidad de expresar su fe como le exigía su libro sagrado fueron asesinadas por uno y otro bando de violentos, lo mismo ocurría con quienes desde el ejercicio intelectual consideraban esta guerra un absurdo ya que el libre ejercicio del pensamiento también incluía creer en lo no demostrable.

 

 

La violencia extrema fue condenando a la muerte a los creyentes que deciden entregarse totalmente a su fe.   La guerra es auspiciada por manos oscuras, a las que solo les importa su egoísmo mercantilista.  Una mañana la guerra está perdida por quienes expresan fe en su Dios.  Algunos llaman a esto el levantamiento de la razón, el triunfo de los ateos.

 

 

Esa mañana, quienes salen a las calles descubren ángeles que aparecen en las esquinas.  Se hacen visibles, se someten a la realidad terrenal y son apurados por la vista de los ateos que los miran asombrados.

 


Los ateos se observan los unos a los otros con miradas de de misericordia, una misericordia propia de quienes han ganado la batalla y se sienten culpables, sin embargo, aún así se reúnen a conjurar con ciencia el mundo que habían ignorado.  

 

Los ángeles guían a unos y otros según el lugar que corresponda, las almas de los resucitados apenas si notan a los pecadores que caminan hacia un destino en donde Dios no existe.

 

Oscar

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