Preparándome para el calor de la tarde escribí esto

Para mí memoria existen frentes inagotables a los que asisto diariamente, voy a ellos a buscar los lugares frecuentados en otro timepo, incluso la imaginación que en ellos he desplegado la conservo.  Para mi memoria existen confunsiones desérticas, extensiones sin fin que no pueden ser accedidas.  Así es y seguirá siéndolo hasta el día en que un crash se suceda en mi mente.  

Para mí memoria no hay ineludibles, cuando ella decide expeler aromas, sucede sin que pueda evitarlo, debo entonces apresurarme a recoger sus imágenes, las voces y los sucesos que aparecen.

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La disciplina.  Érase una vez un hombre que besaba a diario a su esposa, una vez al levantarse, otra al despedirse, luego le enviaba besos sonriendo hacia el cielo, mientras la pensaba en la ruta a su trabajo, también en el almuerzo, incluso pensaba en lo hermoso de compartir con ella una porción de su comida.  La besaba tiernamente cuando volvía a verla al comienzo de la noche, muchas ocasiones en la cena la besaba y le expresaba su amor.  Antes de dormirse, la besaba en el cuello y con cariño le decía que ese beso lo mantendría atado a ella, de modo que en sus sueños no pudiera escaparse.

La esposa era feliz de saber que su esposo mantenía el mismo hábito con el cual la enamoró en sus años de juventud.

Una tarde, observando un desfile militar, durante la celebración de una fiesta patria, a la cual fueron acompañados, tomados de la mano , ella observó como los militares repetían fielmente los movimientos que ella les había reconocido durante todos los años que había visto el desfile.  Pensó en la palabra constancia, deseo de pertenecia.  Por alguna razón recordó a su hermano, quien había sido militar, en el período obligatorio de milicia, él le contaba que todo eso se hacía por repetición, que muchos de ellos ni siquiera sabían que significaba cada símbolo, cada movimiento.  La palabra de su hermano fue disciplina, lo haces porque debes hacerlo, sin embargo, no significa que sientas pasión por hacerlo.

He aquí lo que iba a decirte, la disciplina y la rutina son dos cosas tan prácticas como estúpidas, con la primera, disciplina, hace falta la pasión, y con la segunda, rutina, hacen falta palabras como creatividad, alegría, imaginación.

Oscar

Un comentario en “Preparándome para el calor de la tarde escribí esto

  1. Excelente texto Oscar Vargas.
    Tu pluma sabe darles vida a las palabras y que lleguen a nosotros.
    Es un placer venir a tomarse un café en tu compañía.

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