La cabeza duele, vale la pena utilizar la metáfora antigua, como punta de iceberg en una congregación de nudos árticos; escucho la radio todas las noches desde hace más de un año cuando el insomnio absorbió completamente el sueño natural al que nos debemos los seres humanos, esto último termino por dudarlo en momentos cuando a las dos o tres de la mañana no se escucha ruido de personas en la calle o en los apartamentos de los vecinos mientras yo estoy ahí, con los ojos hechos lámpara y vestidos en rojos de cansancio.
Las pastillas hacen el efecto adecuado, duermo hasta seis horas continuas pero me despierto con la sensación de que han estado martillando junto a la cabeza todo el tiempo. Afortunadamente la médica, que me asiste en la enfermedad me dio una incapacidad que me permite seguir recibiendo un salario para seguir con la vida…