Pastillas como Baldosas

Era la única pastilla en el frasco.  La tomé con dificultad, el dolor de cabeza me
vencía nuevamente, fui con la pastilla hasta la cocina, la recomendación del
médico era que debía tomarla con mucha agua, siempre con mucha agua.  En la cocina busqué un vaso, todos estaban
sucios así que tomé el primero que parecía limpio, las manos no estaban
indecorosamente temblorosa, el agua subió por encima de la mitad del vaso, lo
tomé firmemente para llevarlo a la boca, con la otra mano debería llevar la
pastilla al mismo lugar previamente, sin embargo, la pastilla cayó al
piso.  Un piso de baldosas blancas del
mismo color que la pastilla, me agaché, busqué una y otra vez, era la última
pastilla y no la encontré.

 

La desesperación y el dolor me dejaron inconsciente.  A la mañana siguiente mi esposa me encontró
tendido en el piso, con la mano derecha a diez centímetros del placebo que ella
compraba semanalmente al médico de la familia.

Oscar Vargas Duarte

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