Piensas en los elefantes, en las hormigas. Sabes que no sirve de nada lo que atraviesa tu mente, solo tu grito en el baño al dejar que las lágrimas se acojan misericordiosas a la luz de las pestañas, solo ese grito te libera. Llora, deja que todo se corte de sales en tu rostro, ahora levanta el metal y clava rápidamente la punta afilada sobre su pecho, así no tendrás que soportar noches de sexo obligado
Oscar Vargas Duarte