Olvidamos con frecuencia amar la sencillez con la cual algunas personas nos recuerdan, dejamos de reconfortarnos con un saludo que surge simple y sincero de parte de los otros. Solo nos ocupamos del afán que traen las urgencias, del servilismo que esperamos de algunos, de la obligación que tienen otros para comportarse de cierto modo con nosotros.
Oscar
Oscar
Que razón tienes. En este cuento breve resumes uno de los mayores males de la sociedad; olvidamos los sentimientos en favor de nuestros propios intereses y no ocupan ningún lugar porque resulta incómodo sentir.
Un abrazo
Marina