Hace diez años en el pueblo nadie muere.

Hace diez años en el pueblo nadie muere.  El sepulturero no ha muerto de hambre porque tiene una amante inconclusa que en ciertos periodos le da sexo y otros días le da carne y harina. Nadie habla de ausencias o de muertes, todos gozan la vida de los nuevos niños, de los ancianos tísicos en la entrada de las casas y la calle es la misma, sin cambios drásticos para los que están acostumbrados a la rutina.
 
Nadie muere, es fácil que ocurra eso porque se han convertido en fantasmas hace tiempo.
 
Oscar Vargas

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