Dejas que por una hora su sueño se vuelva profundo y vas pasando por cada uno de ellos, les aplicas del perfume que tienes, una cantidad considerable directamente en las fosas nasales.
Ellos al despertarse sentirán el mismo aroma, no percibirán los verdaderos olores del ambiente. En el momento que ellos despierten ya debes haber cerrado la puerta de la bodega. Ellos se sentirán extraños y buscarán el origen del aroma, incluso harán comentarios tontos acerca del mismo.
Recuerda untarles la gasolina en la ropa, el ideal es que el aroma del perfume dejado en la nariz supere el del combustible, así ellos no verán el riesgo mientras ven caer los fósforos que tú les lanzas desde el techo de la bodega.