La noche llega y ella no lo nota. Desde la ventana puede ver una gran extensión de la ciudad, se mantiene observando todo sin capturar todos los detalles. Solo espera volver a ver pasar al paracaidista que hace unos años vio caer al asfalto y correr hacia la entrada de su edificio. El hombre ingresó al edificio, ella lo vio y se quedó en silencio. Unos minutos después habían timbrado en su piso, le dio miedo abrir la puerta. Ella sabe que era el hombre que había caído del cielo. No volvió a verlo, desde entonces, de manera incomprensible para su familia, ella está observando desde la ventana la gran extensión de la ciudad que se llena poco a poco de luces.
Oscar