El bosque apresura al viento y le permite espacios

El bosque apresura al viento y le permite espacios para que cante, la melodía de las canciones del aire en el bosque viajan desde la montaña hasta la ciudad más cercana.  Una mujer camina por una calle vacía y presiente nombres antiguos, soledades ajenas, melancolías añejas. Se confunde un poco, observa a su alrededor y no encuentra a nadie.  El sonido que viajaba desde la montaña se abriga en su pecho mientras la mujer camina y encuentra su destino.  En su casa, la mujer se entrega a los utencilios de su cocina, a los ingredientes para preparar la comida.  

Su entrega es completa y la comida lleva en su esencia el impulso del viento.  Es una comida con un sabor especial.  La mujer siente alivio, deja cada plato en la mesa y comparte con los otros la sensación que sufrió en la calle.

Así, el viento que cantaba en el bosque es ahora parte de quienes cmopartieron la mesa, cuando ingresen al bosque serán poseídos por él ya que todo lo que este construye debe convertirse en semilla, abono, sombra, luz para que el bosque siga existiendo.

Oscar

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