La tarde cae en un precipicio, se va hacia el fondo de la noche por entre el aire frío que hace mover los árboles.

La tarde cae en un precipicio, se va hacia el fondo de la noche por entre el aire frío que hace mover los árboles. Las hojas se ven inmensas desde la superficie. El gusano observa hacia las alturas y piensa en sus dioses que abrazan al árbol para que él pueda subirse sin temores.

Apresura sus movimientos y encamina rumbo hacia el tronco del vegetal, sus pasos están llenos de la nostalgia propia de quienes presumen conocer solamente el instante previo. Observa la luz que en el infinito acoge a todas las criaturas cuando mueren, piensa en el instante en el cual él accederá a la grandeza de esa luz que todo lo ilumina.

El sabe que todo está determinado por el guía supremo y cualquier intento por modificar el plan maestro será castigado. Se mueve hacia lo alto del tronco, vuelve a mirar hacia lo alto y un pájaro se atreve a abrir su boca para saludar la carne que será hoy su comida

Oscar

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