Me debes un orgasmo

Sabes acasos que tu nombre produce en mí algún estado de inconciencia que me obliga a pensarte, es más, el efecto al que debo someterme incluye también un cambio en mi estado físico, los ojos convierten la luz y la devuelven melancólica, la voz empieza a  quebrarse por momentos, en la caja toráxica parecieran empuñarse espadas, un mar se agita y fatiga el respirar.    No hay razones para esto y para otra secuencia de eventos que me suceden cuando se de tí, pero  me ocurre.  Ahí estás, como una especie de alergia que cambia los comportamietnos de mi cuerpo.
 
Es una hora de aquellas en las cuales tú eres un pensamiento continuo, desbordado en la física de las sustancias que me componen.  Yo recuerdo ahora  que  tienes una deuda conmigo, me debes un orgasmo.  cuánta ropa ha de tejerse sobre tu piel antes de que pueda sobre ella descender impúdico con lo que conoce la pasión, cuántas noches has de transitar ajena a mi presencia para que llegue la mía. Me debes un orgasmo, ese milagroso líquido que cubrirá mis piernas, que beberá mi boca, la fuente será parte de mis  lugares de visita para vivir.
 
La verdad, es que recordé que me debes un orgasmo, quería escribirlo y no encontré una mejor manera que esta, bueno, podría haberte llamado para decirlo, pero es siempre más fácil para mí la escritura.
 
Buen sexo y la humedad respectiva.
 
 
Oscar Vargas Duarte

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