Llueve, siempre ocurre cuando estoy pensando en tí

Llueve.  La calle satisfecha de humedad me hace pensar en tus orgasmos, livianos de sal, estrechos de musgo pero abundantes en vino.  La música en algún lugar se fuga y sobrevive el ruido de los autos, pienso  en tus quejidos, tu boca apagando un grito y tus ojos sosteniendo los párpados, ellos cubren el brillo de tu éxtasis o son parte de él. Llueve, no hay prisa por medir las gotas, no existe otra necesidad que imaginar a las nubes desgastarse, la noche pretende cubrirlo todo, no puede hacerlo con las antorchas que se ven en lo inmenso de la cúpula.
 
A lo lejos, en lo profundo de un recuerdo un orgasmo tuyo es mi lluvia.
 
oscar

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