Imaginemos que te odio

El ejercicio de la suposición, imaginación para otros, permite ejercicios vocales sin frontera aparente.  Veamos, te odio, te amo, te extraño, te pienso, te olvido, soy tuyo, nada en mí te pertenece y una cifra inalcanzable de oraciones de dos palabras, y más,  que podrían adornar un libro publicado en cualquier editorial a la cual le interse ofrecer a sus lectores la manera rápida para que quienes compran sus objetos de mercado puedan creerse conspiradores de la inteligencia literaria que significa representar los eventos del amor.

 

 

Es cierto, acabo de escribir palabras que no significan nada aunque podría decirse que gramaticalmente estén bien escritas, pero todo en este puto mundo (y utilizo puto porque recuerdo que esta palabra la usaste alguna vez) tiene un sentido que no está abarcado por la casualidad o la coincidencia, asunto que no puede existir, este de la casualidad y coincidencia, ni para creyentes ni para racionales ateos, porque para los creyentes todo es un plan maestro diseñado por Dios y para los otros todo se puede determinar mediante fórmulaciones metódicas.

 

 

Hablemos del sentido, ignorando a los inteligentes que hablan de Dios y de la Racionalidad, porque yo ciudadano de a pie no puedo concebir otro sentido que el que paso a narrarte.  Estoy en un café internet, me he bebido cuatro cervezas y un cuarto de la quinta botella.  La marca no importa, el lugar en donde las dejo para consumirlas de a poco tampoco.  En una de las novelas de bukowsky, el protagonista pide dos tragos para bebérselos indiferentemente, me gusta esta palabra ! y la persona que lo atiende le arma todo un problema porque su inteligencia le dice que se pide un trago a la vez.  Yo ahora, traje del bar de al lado cervezas por pares, entonces tomo de una y de la otra, no hay pecado en eso, claro, suponiendo que el pecado exista en el evento que menciono. (!parece que acabo de afirmar que el pecado existe, pero será otro día en el que hable del asunto¡)

 

 

Sigo con el sentido, o mejor, para evitar conflictos académicos, escribo el por qué digo "imaginemos que te odio".  A mí lado, en el café internet, del cual no conozco otra característica que la ubicación, hay una mujer, con el cabello revestido por una tinta amarilla, color sol, dorada caricia !  Ella se cobija de una blusa negra, un saco del mismo color y un pantalón azul claro.   Escribe, con la particularidad que el dedo meñique se mantiene erecto, como pene izando su deseo, y escribe con los otros dedos, mira el teclado y las páginas de donde toma las notas para grabar en el medio magnético que significa el computador.  (Se habrá masturbado alguna vez con ese dedo o con los otros – soy yo quien escribe y ve a la mujer, tengo derecho a desviar mi pensamiento o no ?)

 

 

Es curioso, mientras lee, sus labios se mueven, valga esto como paréntesis, acabo de tener un pensamiento erótico, asociaciones de mi medieval concepto sobre el sexo y la apertura visual que nos traen los medios de comunicación.  Inentendible ! Vivan mis confusiones mentales.

 

 

"El comportamiento animal del hombre"  El título del libro que la mujer a mi lado tiene entre las piernas habla fácilmente de mi comportamiento instintivo al verla. Vuelvo al sentido de la oración, imaginemos que te odio, por qué se me ocurre mientras una mujer a mi lado, en las condiciones que mínimamente describo, puede sugerirme esta frase.  Hablé ya de la blusa negra con la cual se viste, pues, la prenda que le cubre los senos no llega al ombligo.  Vivan los ombligos descubiertos!

 

 

El ombligo de esta mujer a mi lado en el café internet, quien ahora dobla un poco el estómago y lo oculta, me sugirió escribir imaginemos que te odio.  No hay razón que me obligue a asociar ese ombligo, que humedecido de licor podría permitirme ebriedades en su cuerpo, pero igual, me vino natural pensar imaginemos que te odio, claro, tú sabes que no es cierto, más bien amo el derroche de sugerencias que existen en cada uno de los eventos en los cuales participas para vivir, para morirte día a día.

 

 

Oscar

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