En este día estamos reunidos para honrar la memoria de un gran hombre

En este día estamos reunidos para honrar la memoria de un gran hombre que ahora esta junto a Dios.
Las palabras del sacerdote se escurren sobre las paredes de la capilla y hacen llover sobre cada uno de los asistentes al templo el temblor propio del temor por la muerte.  Un amigo se ha marchado dirían unos. Andrés apoya sus ojos sobre el cristo crucificado y sufre al pensar que le arrebataron a quien le podía hablar de todo sin que le reprochara su falta de cordura.  No entiende como aún sin ser creyente le parece justo y sensato que su amigo esté junto a Dios, es más, considera que si existe un lugar al cual iría sería ese.
Abrazos, alguna lágrima repentina hurtada de la timidez rueda sobre una mejilla, la voz de un amigo que en su acento revela ternura, un abrazo, el apretón de una mano sincera.  Todo sucede alrededor y Andrés decide tomarse un atajo antes de que todos lo vean llorando extensamente.
 
Es domingo, un día igual para la mujer que vive de sacudir la pesadez de su sueño y el aburrimiento diario de ver como se apagan los días.  Mira desde la ventana de su apartamento al edificio frente al suyo, sabe más de lo que muchos imaginan, los cuatro hombres que llegan en diferentes automóviles, minutos antes de las tres, se reunen en el apartamento del sexto piso, desordenan sus comportamientos y rompen la rutina de sus observaciones con actos que para ella están lejos de cualquier lúdica conocida.  Se avergûenza de verlos pero ya a su edad esto no le importa.
Todo lo que ella ve es un oscuro camino entre varios hombres que se conjugan en piel, asunto que no le importa mucho, mientras no reconozca familiaridad en ellos, es solo cuestión de ser observadora.  Así ve como la tarde los sacude de atracción y encuentro.  Hay un hombre que cambia notas musicales por monedas a una cuadra del lugar donde ella vive, los hombres algunas veces lo notan y salen a la ventana a buscar el lugar desde donde se originan la música.  Nunca le han visto y sin embargo se sacuden en éxtasis sobre su música.

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