Texto para una historia

En el noticiero transmiten información acerca de un accidente ocurrido en las últimas horas.  La dedicación no es completa hacia la pantalla pero uno de los nombres reportados dentro de la lista de personas que han sido afectadas por el siniestro obliga a prestar mayor atención a las palabras del comunicador y a las imágenes del televisor.  Una mujer se encuentra en uan de las clínicas a donde han sido llevados algunos de los heridos, ella presenta contusiones leves y está recuperándose rápidamente.

El nombre mencionado comienza a ser importante, en este momento trae a la memoria una historia de otra época que había sido ocultada por la costumbre de repetirse diariamente en actividades sin ánimo de lúdica.  Lo que se sigue presentando en el televisor deja de ser importante para los ojos y oídos del hombre que más que mirar repite en sus ojos imágenes de su pasado.

El hombre se levanta, al igual que los niños cuando van al colegio, busca sus útiles básicos para salir a la calle. La soledad en Las avenidas presume el silencio de la noche, sin embargo, los carros siembran ruido en el ambiente, hieren con su movimiento cada espacio.  El hombre no lo nota, él viaja sin otro asunto en su pensamiento, desea llegar a la clínica, buscar a la mujer y verla.  Aún no sabe qué puede ocurrir, es parte de las cosas en las cuales debe pensar apenas la vea.

– Buenas Noches, quisiera preguntar por una paciente que ingresó por lo del accidente.

– Cuál accidente ?

– El que ocurrió hace unas horas.  Mire en el noticiero dijeron que ****** había sido internada aquí.

– Ahh, se sabe el nombre completo de la paciente ?

– El nombre y muchas otras cosas que solo menciono al silencio de mi memoria.  ***** ** *

– Cuál es su relación con la paciente ?

– Amigos.

– Pues ninguno de mis amigos sabe cosas como para pensar que solo se las pueda mencionar al silencio de la memoria.

El hombre sonríe y mira con ansiedad el movimiento de las manos de la mujer que lo atiende, mientras ella busca en su escritorio algún papel.

– Me dijo que se llama ***** ** *

– Sí señora

– Ella ingresó por la sala cinco.  Está por el pasillo, a la derecha.  El enfermero le informa dónde ubicarla exactamente.

– Gracias.

El hombre sigue las indicaciones, mete las manos en los bolsillos y camina hasta llegar a una puerta en la que se informa.  NO SIGA SIN SER INVITADO.  Observa por una pequeña ventana y antes de que pueda percibir algo el enfermero le obsequia la pregunta correspondiente.

– Qué se le ofrece ?

– Busco a **** ***

El enfermero mira hacia el interior de la sala, hace un gesto de duda con el rostro y se interna hasta una mesa en el fondo de la sala.  Revisa una serie de papeles y vuelve.

– Señor, la persona por la que pregunta abandonó las instalaciones de la clínica sin haber sido dada de alta.  Estaba bien, sin embargo, aún hace falta información para determinar su completo estado de salud.  Si usted la conoce por favor llámela a su casa para que asista nuevamente a la clínica de modo que se le pueda terminar el chequeo médico.

– No tengo a donde llamarla.  Cuando ella ingresó no dejó algún dato?

– Señor, esa información es confidencial.

El hombre busca en su bolsillo y piensa en las películas, aquellas en las que el soborno se hace con un billete que pasa a la mano sobornada con un apretón de manos.  No se atreve.  El enfermero se parece a uno de sus amigos que se graduó en medicina.  Eso es, ahí está la solución.

– Aló, Julio, cómo vas ?

– ..

– Todo bien. Oye, te puedo pedir un favor ?  Mira, te acuerdas de ******, ella estuvo en el accidente que pasaron por televisión.  Se supone que la ingresaron a la clínica, esta en la que trabajaste de interno, pero se fue.

– .

– Bueno, ví el noticiero, dijeron su nombre y entonces vine a buscarla.  Ya se fue. Solo que aquí no me dan los datos que entregó porque son confidenciales.

– .

– Pues se me ha ocurrido que puedo volver a encontrarla.  Y no es el momento para hacer juicios.  Puedes ayudarme ?

– Voy para la clínica.  El director es amigo mío.

La espera se pinta de colores, todos para ser exactos, cuando el amigo llega ya estaba vestida de negro.  Un abrazo y nuevamente repetir la historia desde el momento en que vio la notica hasta que el enfermero le negó la información.

– Espérame acá.  Ya hablo para que puedas ingresar.  No te muevas.

– Espero.

El amigo ingresa por una puerta en la cual se prohibía el ingreso, nadie lo detiene, es más, algunos lo saludan con suficiente confianza.  Un cuarto de hora después, un hombre de seguridad se acerca al hombre y lo invita a seguirlo.  El de seguridad lo acompaña hasta cuando el hombre ingresa a la oficina del director.

– Buenas noches.

Después de las presentaciones y un poco de la historia el director les muestra toda la información que tiene acerca de la mujer. 

– Están unos teléfonos y direcciones.  Ya confirmamos con seguridad del hospital y ni los teléfonos ni las direcciones existen.  La mujer dejó el bolso, no hay muchas cosas que no se puedan considerar genéricas en los bolsos de las mujeres.  Pañuelitos, labial, protectores, lápiz.  Lo único que tiene alguna particularidad es este llavero, porque la llave seguro es de uso personal.

El hombre la mira, suelta una risa nerviosa, acerca su mano al llavero y lo examina.

– Esta llave es de mi apartamento, el llavero se lo regalé hace tiempo.

Todos se miran sin encontrar como desatar el nudo que surgió después del suspiro que el hombre compartió con todos al momento de confirmar que las llaves correspondían con las que él estaba comparándolas.  Una invitación a un café resuelve todo.  Antes de salir el director llama a un asistente que llevará la información a su lugar de origen y lo mismo con el bolso.

— Continuará…. la idea es que complete la historia aprovechando los raticos en que puedo conectarme a internet

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